En las aguas de la libertad

Pescador

A 10 años de haber salido de Narconon Navojoa me mantengo firme con buenas carreteras y buen tiempo. A pesar de las tempestades que ha traído este viaje de libertad, estoy muy lejos de una vida de adicción a la marihuana, pastillas, piedra y cristal que duró 34 años.

Comencé a fumar desde muy joven, desde la secundaria. Comencé con el tabaco y quizás esa fue la llave que abrió la puerta al mundo de las adicciones. En el barrio donde crecí hay muchos jóvenes que desde temprana edad comienzan con la marihuana, por lo mismo, se me hizo fácil probarla y me gustó tanto que 34 años más tarde seguía consumiéndola.

Al poco tiempo de la marihuana llegaron las pastillas como el Captagón y el Rivotril. Buscaba un efecto de euforia para evitar el cansancio. Cuando cumplí 18 años, empecé con un consumo moderado de alcohol y así continué. Algo dentro de mí me indicaba que ya suficiente tenía con el tabaco, marihuana y pastillas.

Siempre fui muy cuidadoso para que las personas no notaran mi consumo, jamás fumé en la calle ni con la gente del barrio. Siempre me gustaba andar bien vestido, aseado y perfumado, para que absolutamente nadie lo notara. Por fuera daba una apariencia de buen estudiante pero por dentro, en la oscuridad, envenenaba mi cuerpo. No abandoné mis estudios y me gradué como Ingeniero Mecánico Electricista.

Por vivir en un puerto, la vida me llevó al comercio de pescados y por muchos años tuve mi negocio en el centro. Ya en la vida adulta, probé la piedra (también conocida como crack) y me enganché durísimo, tanto que decidí dejar las pastillas. Robábamos las antenas de los coches de alrededor para cocinarla y no parábamos hasta acabarla; así pasé algunos años.

Como la piedra es muy cara porque está hecho con cocaína base, los malandros del barrio me ofrecieron una especie de comercio en mi negocio. A cambio yo tenía una pequeña dosis gratis para mi consumo.

Finalmente sucumbí a la peor droga que he conocido, con el cristal viví la peor pesadilla de todas. Con el cristal, me alejé de mi familia, ya casi no llevaba dinero a la casa, me volví hostil y hasta agresivo, tenía una pequeña bodeguita con maquinaria y herramientas, todo lo que pude lo fui vendiendo, hasta que de pronto me quedé sin nada.

Un día me vi sin nada y sólo, estaba en el campo y me quedé mirando fijamente a un árbol de unos 20 metros de alto, pensé en subirme y terminar con ese sufrimiento. Sentía que estaba en un callejón sin salida y desesperado por no saber qué hacer.

Gracias a Dios, algo me hizo reaccionar y recordé lo mucho que quiero a mi esposa, recordé el cariño y amor con que siempre me han tratado mis padres, sobre todo, me vinieron a la mente las caras de mis dos hijos (en aquel entonces tenían 13 y 12 años de edad). Fue en ese momento que decidí que aquel espejismo definitivamente no era la salida, no quería dejar a mi familia e hijos tan pequeños desamparados y a merced de la vida misma.

Regresé a casa, esperé a que mi esposa llegara de trabajar y hablé con ella. Le dije lo que estaba pasando y que necesitaba ayuda, también le hablé de Narconon Navojoa, pues ahí habían estado varios amigos y que yo mismo había constatado que sus vidas habían mejorado mucho sin haber recaído.

Mi esposa me apoyó, así como mis padres y mis mejores amigos quienes tuvieron el gesto más hermoso que jamás hubiera podido imaginar. Mi compadre y amigo de toda la vida le llevaba dinero a mi esposa para que ella y mis hijos comieran y se mantuvieran lo mejor posible durante mi ausencia.

Aún me quedaba un poquito de dinero, el que utilicé íntegro para mi Programa en Narconon. Ya tenía todo planeado para comenzar el 04 de agosto de 2010, desafortunadamente el destino cobró la vida de uno de mis hermanos y tuve que esperar unas semanas más para empezar. Mi hermano murió en Estados Unidos y el proceso de repatriación del cuerpo duró todo ese tiempo.

El 28 de agosto fue el día que finalmente comencé el Programa y a pesar del dolor tan grande que sentía por la muerte de mi hermano, llegué limpio porque mi decisión de rehabilitarme estaba muy firme, había comprendido que nada devolvería su vida y nunca más consumí.

Cuando llegué a Narconon todos me trataron muy bien y el primer paso que es el de Retirada Libre de Drogas lo pasé bastante bien pues llevaba un par de semanas sin consumir. Después vino el sauna y me ayudó muchísimo a despejar la mente. Con el siguiente paso fui un poco incrédulo y por poco abandono el programa. Pero en los procesos de los Objetivos es cuando confronté la razón por la cual había empezado a consumir; esto me costó mucho trabajo aceptar y manejar.

Finalmente, cuando llegué a los cursos de Destrezas para la Vida comprendí todo lo demás, sobre todo a confrontar y a remediar todo el mal que había hecho durante mi consumo. En Narconon nos enseñan herramientas muy valiosas para toda la vida, como por ejemplo, el valor de la comunicación y de la afinidad para crear un entorno más real. En este sentido, comprendí que durante el Programa y lo que me quedara de vida, debía de ser lo más honesto posible, teniendo estos datos sería un crimen no terminar el programa.

Disfruté mucho mi estancia en Narconon, tanto que busqué una extensión de Programa para aprender más estas nuevas habilidades y, de hecho, antes de salir, el personal me ayudó a darle otra repasada al Programa. Esa ha sido mi mejor ganancia de todas, el haber tenido la fortuna y oportunidad de haber estado ahí.

Salí el 28 de diciembre de 2010. Al día siguiente salí a buscar trabajo, tenía un futuro y unas metas que cumplir. Desafortunadamente no encontré mucho, sólo trabajos ocasionales de electricidad y no quería regresar a mi negocio porque ese fue el entorno donde comenzó la pesadilla. Esto no me venció y seguí en mi búsqueda, hasta que un gran amigo quien también había hecho el Programa, me ofreció $1,000 para volver a comenzar mi negocio y me hizo ver que la fuerza para no consumir estaba dentro de mi y que todo estaba reforzado por el Programa.

Decidí aceptar el dinero para comenzar de nuevo, esta vez en un local diferente al que había estado. Mis papás murieron con el tiempo y gracias a la segunda oportunidad de vida y al trabajo arduo y honesto, conseguí comprar una casa, la cual es el patrimonio de mi familia.

 “Hoy cumplo 60 años de vida y 10 años de vivirla en libertad y lejos de las adicciones. Hoy me gusta acudir a las Graduaciones de las personas que salen del Programa, me gusta platicar con ellos y decirles que el camino de la recuperación no es fácil pero que si se mantienen firmes pueden lograr todo lo que se propongan”.

Hoy cumplo 60 años de vida y 10 años de vivirla en libertad y lejos de las adicciones. Hoy me gusta acudir a las Graduaciones de las personas que salen del Programa, me gusta platicar con ellos y decirles que el camino de la recuperación no es fácil pero que si se mantienen firmes pueden lograr todo lo que se propongan.

Hoy le doy gracias a la vida por haber conocido el Programa de Narconon. Me gustaría que más gente conociera las maravillas de este proceso y que cuidaran más a sus niños, es una tristeza muy grande ver a personitas de 7 años perdiéndose con la mota o con la mona.

Hoy trabajo en mi negocio, trato de darle lo mejor a mi familia y trato de difundir entre mi barro lo que Narconon hace y cómo es que toca y transforma vidas.

Muchas Gracias—Graduado de Narconon

AUTOR
PG

Paola Garabito

NARCONON NAVOJOA

EDUCACIÓN Y REHABILITACIÓN DE DROGAS